Alarde

8 de septiembre

 

El Alarde

 

El Alarde


 

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Fuenterrabía no se atribuyó en absoluto su victoria. Le atribuy�� todo el honor a su invisible dueña, Nuestra Señora de Guadalupe, y, cada año, el 8 de septiembre, una tropa de Vascos, recordando el ejército de sus abuelos, frente a la ermita reconstruye, para agradecer a la Virgen, y, agrupada sobre la estrecha plataforma, donde Torrecusa derribó la vanguardia enemiga, hace algunos fuegos de salva, eco alegre del bombardeo de otro tiempo.

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Pierre Suau
Terre d'épopée - Fontarabie
Junio 1903




 

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El día 8, los habitantes de Fuenterrabía madrugan y quieren que todos lo hagan, incluso sus vecinos de Hendaya y de los alrededores, ya que, nada mas empezar el día, de nuevo los petardos estallan, las campanas repican por todas partes y la fanfarria recorre la ciudad. Poco a poco los campesinos acuden de sus aldeas. Las compañías de los diferentes barrios del municipio forman en la Plaza de Armas, donde los mandos, ricamente vestidos, les pasan revista. A las ocho, se da la señal de partir a los sones de la Marcha Real. Las tropas, acompañadas por el Clero y la Corporación Municipal, descienden por la calle Mayor, disparan una salva de honor delante de la Iglesia y del Ayuntamiento, después, recorriendo las murallas, alcanzan el camino bellamente bordeado de villas, huertas y bosquecillos que conducen al santuario. Sin duda el camino es un poco largo, pero el viajero pronto será consolado de sus fatigas, cuando, llegado al fin a la montaña, descubrirá el mas bello panorama que pueda imaginar; de un lado, la costa francesa, las Landas, el Boucau, Biarritz, los acantilados de Bidart y de Guétary, la maravillosa playa de Hendaya, la pequeña aldea del mismo nombre y la ciudad española de Irún, apaciblemente recostada al fondo de la bahía del río, encajada en un círculo de colinas verdosas que atraviesan las montañas grises, salvajes y altas de la Rhune, las Tres Coronas y finalmente, mas lejanos aún, los Pirineos Cantábricos; del otro lado, el Océano y la costa española, escarpada y rocosa, desde el cabo Higuer hasta mas allá de San Sebastián..

Llegados a la ermita, las tropas asisten a misa, después, en las laderas de la montaña que refresca la brisa marina, y frente al Océano, peregrinos, soldados, artilleros venidos del vecino fuerte de Guadalupe, cantineras y turistas almuerzan alegremente. Hacia las dos, las tropas, bien ordenadas, descienden a la ciudad. Es entonces la hora de la Corrida, que cada año, atrae a Fuenterrabía a elegantes excursionistas venidos de San Sebastián, Biarritz y San Juan de Luz. Por la noche, de nuevo resuenan los petardos y los disparos de fusil, abajo, en la Alameda, se baila y se canta. Todo es alegría, tanto en los viejos barrios de la Marina como en las suntuosas villas que rodean la playa.

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Anónimo
Les fêtes de septembre à Fontarabie
Año 1907




 

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- El 8, a las 4 horas de la mañana, Diana por la música. - A la 7 horas, revista de tropas en la plaza de Armas. - A las 8 horas, salida de la procesión (curiosos disfraces), acompañada por el batallón de campesinos armados, con los jefes y las cantineras de cada compañía, haciendo descargas de mosquetes y llevando los dos cañones donados a la villa por real orden, de 22 de mayo de 1889. La procesión se dirige al santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, donde se celebra una misa solemne con sermón en vasco, a la que asiste todo el ayuntamiento. A las 2 horas, retorno de la procesión, desfile de las tropas, descargas de artillería, cantos y bailes vascos.

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Anónimo
Saint-Sébastien et ses environs
Año 1909